voluntades, deseos y necesidades de los viajeros en ejercicio

¿Se pone ansioso cuando planea viajar? ¿Le cuesta mucho levantarse de la cama por la mañana? No se preocupe, estas preocupaciones están a raya (como me informó otro visitante). Viajar es, después de todo, una forma estupenda de ejercitar el cuerpo y la mente.

Cuando tenía veinte años hice un viaje de negocios en verano que me llevó por tres países muy distintos pero muy importantes: Inglaterra, Francia e Italia. ¿El resultado? Disfruté más de cada uno de ellos que del siguiente, pero en general descubrí que había conseguido un sano equilibrio y que era capaz de lograr una buena cantidad de cosas sin dejar de ser flexible.

Como muchos teleadictos, tengo billetes de avión y, como muchos viajeros, cuando compro los billetes mi mente se desplaza a la pista, al aeropuerto, al avión, al camping, al río y a lo que sea que haya que encontrar. Aquí están algunas de mis sabidurías recogidas hace tiempo, artículos de viaje que me ayudaron a mantener los pies en la tierra.

1. Crea historias y luego busca personas que tengan historias similares a las tuyas. Puedes hacerlo leyendo revistas o libros. Si vuelas, verás que hay todo tipo de historias sobre los lugares que visitas. Estas historias te darán una referencia cultural común a la que volver, incluso después de haber viajado. Al igual que ocurre con las historias sobre tu propia familia, la información de estos artículos se convertirá en parte de ti, y con ellos, tu viaje se enriquecerá.

2. Haz que todos participen. Si viajas con niños, asegúrate de llevar una bolsa de viaje a prueba de niños, perfecta para los más pequeños. También te recomiendo que tengas una etiqueta de equipaje silenciosa para poner en otras bolsas, en caso de que la llave se pierda. También puedes comprar una manta para el asiento, un cinturón y un bastón luminoso que te ayudará a dormir en los vuelos largos, en los aviones o en las noches fuera de casa.

3. Planea hacer algo más que comer. Sé que los viajes en avión son estupendos para los vuelos cortos y las largas travesías por tierra, pero también pueden ser poco divertidos en el autobús o en el coche. Intenta pasar un poco de tiempo en tu destino haciendo algo activo, como correr alrededor de la manzana (esto es divertido especialmente en invierno) o ir a un restaurante local o a un club de fitness. De cualquier manera, te estarás enriqueciendo. También recomiendo que el tiempo que pases en tu destino no incluya una cena o una visita a un spa. Si vas a visitar un lugar mucho después de haber llegado, intenta ser un poco más amplio de lo habitual. Puede que sea difícil acomodar una estancia de una noche, así que planea pasar la noche y luego considerar el voluntariado en un comedor social al día siguiente.

4. No te comprometas a hacer una actividad. Demasiada gente planea hacer una actividad en las próximas vacaciones y luego reserva esa actividad. Por ejemplo: reservar clases de golf para el día siguiente y luego ir a jugar al golf. El día siguiente siempre es un buen día para una clase de golf.

5. Haz que las vacaciones duren más de cuatro o cinco días. Siempre hay tiempo para una visita de los alcohólicos, o alguna otra emergencia.

6. Lleve siempre un sombrero o unas gafas de sol. Al cuarto día de estar en Panamá, querrás tener a mano tus gafas de sol y/o tu sombrero.

7. Lleva tu propia capa bien iluminada. Yo siempre llevo una chaqueta de plumón del número 11 con cremallera, cuando voy al centro de la ciudad y sólo cojo un taxi. Es para que esos pequeños exploradores no me sigan en algunas calles oscuras.

8. Grabe su nombre en el equipaje. Coloca los nombres y direcciones dentro de cada cuenta en el interior del equipaje. En nuestro viaje, fuimos solidarios completando el interior de nuestro equipaje. ¡Que tengas un buen viaje!